Técnicas de Oratoria para Evitar otros Tres Errores Fatales para un Expositor


Inicio Débil, Exceso de Información y Falta de Beneficios: Un Cóctel Mortal

Espero que hayas practicado la manera de evitar los otros seis errores del orador publicados en este blog.  Hoy aprenderás tres más.

7.- Tienen un arranque débil, casi un suspiro. El buen orador está persuadido de que los primeros treinta segundos son vitales para saber si su charla va a ser atendida por la audiencia o no. Una suerte de diferencia entre la vida y la muerte o, menos dramático, entre el éxito y el fracaso. Treinta segundos es todo el tiempo que necesita el público para saber si el orador es interesante y si vale la pena escucharlo o no. Si ingresan con cerebro y corazón o si huyen despavoridos. Por esa razón es importante que no comiences tus presentaciones con un suspiro casi inaudible y sin fuerza ni pasión. Tu comienzo debe producir el efecto de una bomba atómica. Debe ser un verdadero BANG! Después veremos algunos ejemplos. Tu misión “peligrosa y reservada” a partir de hoy debe ser –cada vez que inicies una charla- producir en el oyente el siguiente pensamiento: “Estoy realmente complacido por estar hoy acá escuchando a este orador, no veo la hora de “ver y sentir” lo que sigue”.

8.- Saturan al público con sobrecarga de datos e información. Siempre desafío a mis alumnos con la siguiente pregunta: ¿Cómo hacés para verter doscientos litros de agua en un balde de veinte? No te devanes los sesos. Es imposible. Muchos oradores inexpertos o no preparados sobrecargan a sus oyentes con una cantidad desmesurada de datos e información imposible de presentar en tan poco tiempo. Un antiguo proverbio que aprendí de Craig Valentine dice que “cada vez que exprimís información dentro de tu charla no hacés otra cosa más que expulsar a tu público de ella”. Ese exceso de información te va a restar tiempo para involucrar, jugar y conectarte con cada integrante de tu público. En otras publicaciones de la página web, más adelante en este libro y en los seminarios, cursos y talleres analizamos la FÓRMULA MÁGICA o regla de oro para saber cuanta información incorporar a tus presentaciones. Cuando aprendas a hacerlo correctamente y lo apliques a diario, vas a observar a los asistentes retirarse con una sonrisa de oreja a oreja en sus rostros coo si hubiesen terminado recién de deleitar un delicioso manjar.

9.- No muestran la fórmula acción-beneficio. Los numerosos y arrogantes “kieroseroradorperonomepreparo” solo salpican sus ideas con beneficios invisibles o, peor, intentan mencionarlos al final de su charla. Tarde. Porque no lograrán motivar a su público para que entre en acción. Toda la estructura y cada punto debe estar apoyado sobre la fórmula ACCIÓN-BENEFICIO, es decir que el oyente debe formular en su cabeza: “¿qué voy a recibir o ganar si hago o no lo que el orador me está proponiendo?”. Muy pocos oradores lo hacen. Cuando lo practiques y lo apliques vas a notar con agrado cómo tu público va a estar sentado al borde de la silla con ganas de entrar en acción en cuanto termine tu charla. Los buenos oradores saben cómo armar sus discursos basados en esa fórmula.

Cada vez que tomás conciencia de estos errores surge la necesidad de estar preparado.  Es decir,  participar de cursos de Oratoria, talleres de Oratoria o clases de Oratoria.  Y no repito la palabra Oratoria porque se rayó el disco, sino para que sepamos que es un arma, una herramienta que nos llevará al ÉXITO.  No cometas estos tres nuevos errores , del 7 al 9, y verás a partir de hoy, cómo resultados obtenidos son diferentes.  Comentanos cómo te fue y aportá sugerencias o temáticas que quieras que tratemos en este blog.

Hasta la próxima,  Continuá practicando.  Ricky Funes

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